Viajar es sinónimo de aventura, libertad, novedad y autoconocimiento. No es solo un lugar, somos nosotros. Las experiencias que vivimos, los recuerdos que construimos, lo que aprendemos, los sabores, personas, olores, sensaciones e historias en las que nos adentramos. Viajar nos mantiene alerta, agudiza nuestros sentidos haciendo que cada experiencia sea más intensa. No es un simple plato, es la historia que lleva detrás, las manos que lo prepararon, el lugar en el que se sirve, sus ingredientes, la gente que lo come día a día y su sabor característico. 

Viajar es sinónimo de aventura, libertad, novedad y autoconocimiento

Volver a ser niños


Visitar nuevos lugares nos regala la oportunidad de conocernos a nosotros mismos a través de la incomodidad, la sorpresa y el descubrimiento. Es volver a ser niños de nuevo y vivir el asombro como si todo sucediera por primera vez. Es aprender a ver el mundo desde otra perspectiva, olvidando todo lo que creemos saber para adentrarnos en una nueva realidad muchas veces impactante. Así recuerdo la primera vez que viví el verdadero caos en la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech con moscas por todas partes, monos, serpientes, gatos, vendedores, sonidos típicos y vendedores sin cesar; o la primera vez que vi la imponencia y elegancia de los edificios de París y cómo te envuelven en un ambiente de arte y cultura; o la primera vez que retrocedí en el tiempo por medio de unas ruinas en Roma y una guía que con tanta pasión nos contaba su historia detrás; o la primera vez que me sentí una hormiga entre la inmensidad de los edificios en Nueva York y recordé que no somos nada en este gran universo; o la primera vez que sentí pánico por mi vida y mis pertenencias en Sao Paulo añorando estar en un lugar seguro. 

Salir de NUESTRA zona de confort 


Viajar definitivamente es salir de nuestra zona de confort y arriesgarnos a ver, hacer y sentir cosas diferentes que quizás no parecen ser de lo más agradables al inicio. Es soltar el control de las cosas y enfrentarte al error, a la equivocación, a la toma de decisiones constante. Pero a pesar de eso lograr superarlo y tener una historia más para contar. Perderte en una ciudad sin tener conexión a internet y sin saber cómo regresar a tu hospedaje, no saber cómo expresarte en un idioma y terminar haciéndote entender por señas o que se pierda tu equipaje y tener que sobrevivir con una sola muda de ropa. Todas estas pruebas al final nos llenan de satisfacción, de recompensas y de seguridad. Es como si pudiéramos lograr cualquier cosa y fuéramos invencibles. 


Fortalecer nuestra identidad


Por medio de un viaje nos vemos en todas las facetas, nos damos cuenta de nuestras cualidades, nuestros miedos, nuestras creencias limitantes y nuestros prejuicios. Nos hacemos conscientes de todo lo que somos y lo que nos mueve. A mí me ha ayudado particularmente a descubrir mis pasiones, mis gustos, mis intereses y de igual forma mis límites. Las cosas con las que no me identifico, mis no negociables, a lo que soy más sensible y lo que es importante para mí, como una buena noche de descanso. 


Viajar nos enseña a valorar más lo que somos y de donde venimos. Fortalece nuestra identidad y nuestro origen. Podemos ver la relevancia de nuestro país o nuestra ciudad y al tener un punto de comparación podemos ser más conscientes de su riqueza. Nunca cambiaría por nada la diversidad de frutas y verduras que hay en Colombia, ni la calidez y amabilidad de su gente, ni los diferentes climas y ambientes(buscar palabra para selva, bosque, sabana, etc) gracias a su biodiversidad. 

RESPETAR LA DIFERENCIA


Por último, a lo que a todos debería inspirarnos a viajar es a respetar la diferencia. A ver la belleza en lo distinto y a comprobar que todo tiene su encanto si lo vemos desde la perspectiva adecuada. A compartir aquello que no todos tienen la posibilidad de ver con sus propios ojos. A inspirar a los demás a salir de su sitio cómodo para aventurarse a abrir la mente y ser testigo de lo bonito y diverso que es el mundo en el que habitamos. Te invito a que te embarques en este viaje de descubrimiento personal, de aprendizaje infinito y de oportunidades para ser un niño de nuevo.

Y, ¿Cuál será tu siguiente destino? 

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