Sola? No te da miedo? No te aburres? Que tal que te pase algo? Tu sabes los peligros que hay en el mundo para una mujer? Son muchas de las preguntas que me hacen, en especial mi familia, pero son cosas que no me preocupan a la hora de viajar sola. Pasar tiempo a solas siempre me ha encantado. Crecí viviendo lejos de la ciudad y nunca he sido de muchos amigos, así que aprendí a cogerle gusto a hacer cosas sola. Además de eso, crecí repitiéndome Gossip Girl miles de veces y obsesionándome con Nueva York y esa ciudad que parecía ser donde todo era posible. Así que cuando tuve la posibilidad y ahorré lo suficiente, mi primer destino tenía que ser Nueva York. Recuerdo encontrar vuelos muy baratos, pensar: ¿por qué no? Y comprarlos. No diré que no me daba un poco de miedo salir de mi país a un lugar tan grande e imponente sola. Sí lo tenía, pero ese miedo acompañado de adrenalina era lo que me impulsaba a retarme y hacerlo. Era el 2021, final de la pandemia y estaba haciendo realidad mi sueño. Estuve la primera semana acompañada así que descifrar todo no fue tan difícil, además de que había leído muchísimo de cómo funcionaba el transporte, la ciudad, los planes, etc. Y como gran planeadora que soy tenía todo el itinerario en un Notion día por día, hora por hora.
Es verdad eso que dicen que no vuelves de un viaje igual.
Decidí alargar mi viaje una semana para quedarme un tiempo sola porque sabía que lo necesitaba y añoraba. Llegó el momento de quedarme sola y lo disfruté como nunca. La libertad que te da estar sola es inigualable. No depender de nadie y poder tomar tus propias decisiones así te equivoques te permite crecer y aprender de una manera increíble. Y es eso de lo que está lleno un viaje, de decisiones, justo igual que en la vida. Coger un metro en la dirección equivocada por no saber descifrar la dirección de los avisos o caminar en la calle luchando contra google maps y de repente encontrarte con alguien que te ayuda. Es un constante salir de tu zona de confort y tener los 5 sentidos despiertos para absorber todo a tu alrededor. La capacidad de asombro se manifiesta como si fueras un niño pequeño descubriendo el mundo, con curiosidad por cualquier pequeño detalle: un olor, un idioma, una moneda, un edificio, cualquier mínima cosa te causa emoción. Es verdad eso que dicen que no vuelves de un viaje igual. Yo regresé de este viaje con hambre de comerme el mundo, de conocer otras formas de ver la vida, otros idiomas, otras culturas, otros sabores y otras experiencias. Así que claro que tenía que hacer un viaje que no sabía que me iba a gustar tanto.


Mi primer viaje 100% sola fue a Europa un mes con una sola mochila llena de cosas innecesarias y muchas ganas de conocer. Recuerdo hacer lo mismo que para Nueva York: tener todo investigado, planeado y anotado con mucho tiempo de antelación. Esta parte del viaje también es una de mis favoritas porque me permite conocer el lugar al que voy desde lejos, saber muy por encima de su geografía, su historia y lo que puedo llegar a ver. En este viaje de muchos movimientos, cambios, culturas y retos aprendí a defenderme por mí misma. Tan solo el hecho de descifrar cómo funciona el transporte público, cómo y qué ordenar en un restaurante, por dónde moverse y evitar moverse, dónde comprar comida a buen precio y cómo no caer en trampas de turistas es algo que se aprende solo de una manera: equivocándose. Una de las cosas que casi no solemos permitirnos pero son tan necesarias.
Viajar solo te enseña de qué eres capaz, cuánto puedes lograr por ti mismo y una de las cosas que más me gusta es que te ayuda a conocerte de una manera muy auténtica. Es la mejor forma de saber cómo eres, qué te mueve, qué te interesa, qué te hace feliz y qué no. Te aumenta la autoestima, te ayuda a enfocarte si estás perdido y te ayuda a darle un norte a tu vida pues descubres tu verdadero propósito y pasiones. La mejor manera de abrir la mente y soltar prejuicios. Y así como te conoces a ti mismo, dejas espacio para conocer a personas que te muestran su manera diferente de ver el mundo. La forma de conectar con viajeros en tu misma situación es diferente y única. Las conversaciones, preguntas e interés por el otro llegan a un nivel más profundo. No importan las apariencias, los títulos, los conocimientos, sino el verdadero ser y lo que lo llevó a viajar a ese lugar. Ambos en estado de asombro y reflexión constante compartiendo sus vivencias, trasfondo e ilusiones. Es algo que de verdad recomiendo. Así seas la persona más tímida del mundo, una experiencia como esta te aporta lo que nada más te logra aportar.
Razones para viajar sol@:👇
🦋 Te obliga a salir de tu zona de confort y te reta a soltar el control.
💪 Te vuelve más independiente, responsable y consciente de tus decisiones.
🧘♀️Te ayuda a conocerte a ti mism@: que te gusta, que no, cuales son tus límites, de que tipo de personas quieres rodearte, cómo manejas tus finanzas, tu tiempo, etc.
🤸♂️ Desarrollas tu capacidad de adaptación y te vuelves más flexible y descomplicado.
🧍Te enfrenta a la soledad, a pasar tiempo contigo mismo y a aceptarte y amarte como eres. Algo a lo que muchos le tienen miedo pero es totalmente necesario.
🧠 Te abre la mente y te enseña cosas que no sabias que necesitabas aprender.
📝 Te ayuda a reflexionar sobre tus prioridades en la vida.
❤️🩹 Aumenta tu autoestima y tu amor propio al 100% porque te obliga a cuidarte a ti mism@.
👋 Conoces gente con intereses, costumbres e historias totalmente diferentes a las tuyas que te ayudan a ver la vida desde otra perspectiva.

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